sábado, 23 de junio de 2012

FANTASMAS

Aqui os dejo el primer cuento escrito por mi sobrina.
Me siento muy orgulloso de ella y de lo emprendedora que es,
le deseo lo mejor y que siga en esta linea.
Besos desde el alma Eva.



fantasmas









Había una vez una chica que se llamaba Anna.

Anna  tenía el pelo castaño, liso y largo. Los ojos eran verdes, y era muy aventurera.

Anna tenía un amigo que se llamaba Tommy. Tommy era castaño, con los ojos marrones y muchas pecas.

A Anna le encantaban las historias de miedo, pero a Tommy no.

Un dia, después de la escuela, se fueron a casa por un camino distinto. Iban hablando sobre los deberes cuando se les cortó el paso. Una enorme verja se alzaba ante ellos. En medio había un papel donde ponía: Unos de los personajes más famosos de las historias de miedo. “Los graciosos”.

-     ¡Ya sé! – Exclamó Anna-.

-     ¿Ya sabes el que?- preguntó Tommy-.

-      ¡La respuesta del acertijo! Los payasos.

Dichas esas palabras la verja se abrió, y le dio paso a un oscuro callejón. Había telarañas  y cubos de basura esparcidos por todo el suelo.

-     Anna…esto no me gusta-replicó Tommy asustado-.

-     ¡Pero  que dices! ¡Esto es genial! ¡Vamos!

Anna arrastró a Tommy por el callejón. Cuando terminó el trayecto vieron un siniestro castillo. Era negro, con una mano negra, con las uñas rotas y del tamaño de una pared encima de la puerta.

-     ¡Vamos!

-     ¿Tú estás loca? ¡Yo no entro ahí! ¡De ninguna manera!

-     Si que vas a entrar. ¿No querrás quedarte aquí, solo, delante de una siniestra mansión?-añadió Anna corriendo hacia la puerta.

   Tommy suspiró y la siguió.

       Dentro de la mansión había un gran salón, medio derruido, con telarañas y arañas, polvo, oscuridad, y gran estruendo que dio la puerta al cerrarse.

-     Yo me voy.

-     ¡No! ¡No te vayas! Esto podría ser interesante. ¡Tengo una linterna!

-     Vale…solo por la linterna.

En medio del salón había un papel. Anna se acercó y lo cojió.

-     ¡Anda! ¡Aquí hay una maldición! ¡Para detenerla hay que encontrar la vela mágica!

-     Yo me voy.

-     ¡No! No te vayas. Nos separamos y así la encontramos y…

-     ¿Y que?

-     Por fa…

-     Vale. Vamos. ¡Pero solo hay una linterna!

-     Tengo cerillas. Llévate tú la linterna.

-     OK

Se separaron y fueron buscando. Anna vio una sala con un letrero donde ponía: Sala de los Payasos. Entró y lo que vio la dejó muda del horror. Los graciosos payasos que hacían reír a tanta gente, ahora estaban petrificados, blancos como la nieve y fríos como el hielo. Estaban malheridos y tenían puñales clavados en la espalda. Pero lo que más miedo le dio a Anna, fue una preciosa muñeca, rubia con trenzas y unos ojos azules con la mirada perdida al fondo de la sala. Estaba tan blanca y quieta como los otros payasos. Sostenía un cartel en el que ponía:

Si lees esto es que este es tu destino. Paralizada para el resto de la eternidad, sin poder morir jamás.

       En cuanto Anna terminó de leer el cartel una sombra le atacó desde la oscuridad. Anna la esquivó por instinto y vio, que la sombra tenía un puñal como el hielo. Blanco azulado y letal, realmente cortante. Anna le acertó una patada en pleno estómago, y a su enemigo se le escapó el puñal. Anna lo cogió con cuidado por la empuñadura y rozó la piel de su contrincante. Apenas lo hizo se quedo tan rígido como los payasos. Y cuando esto sucedió una puerta se abrió ante ella.

       “Genial”-pensó Anna, contenta de haber superado la primera prueba.

       Mientras tanto, Tommy caminaba asustado. Encontró un baño y entró. Allí estaba el espíritu de Mary Flowers, una chica que tras quedar en coma, la enterraron viva, y cuando la sacaron años después, ya estaba muerta. Con las uñas rotas del esfuerzo por salir de la tumba. Cuenta la historia que, si te metes en un baño y dices delante del espejo: Mary Flowers, manifiéstate y das una vuelta completa y repites la operación dos veces más la puerta y ventana se cierran, el pestillo se echa y ves a Mary Flowers en el espejo. Y que del susto que te das te quedas en coma y te pasa lo mismo. Tommy lo sabía por Anna, que se lo había contado muchas veces.

-¿Mary Flowers…?

Ella no respondió. Tenía la mirada perdida, y justo cuando Tommy estaba empezando a pensar que era una imagen, se oyó una voz.

-     Ella llegará.

-     ¿Quién llegará?

-     Ella. Ella atrapará a los intrusos y los enviará a las tinieblas. Yo soy la prueba que has de pasar.

Ella me puso aquí para que tú me vencieras. Pero yo te ayudaré. Te dejare pasar porque es la única forma de ser libre. De ir al más allá. Si encuentras la vela desharás todos los hechizos que Ella ha hecho. Así que pasa y encuentra la vela.

       Dicho esto desapareció, y una puerta se alzó sobre la pared.

-¡Anna me las va ha pagar! –Murmuró Tommy-. Y cruzó.

       Los dos llegaron a la vez.

-¡Tommy!

-¡Anna!

-¡No hay tiempo de explicaciones!  Tenemos que pasar la última prueba.

- ¿Y cual es?

-El parque del Retiro. Dicen que si pasas por debajo de la estatua del ángel caído y te acercas a las otras estatuas, oyes tu nombre y si corres, un monstruo verde, con feos colmillos y unos pies gigantes te persiguen

       Anna y Tommy pasaron por debajo del ángel caído y se encontraron en una exhibición de estatuas.

-Pase lo que pase, no corras Tommy.

       De pronto, Anna oyó: Anna, Anna, Anna, Anna. Ven, ven, ven.

Vio la cara que ponía Tommy y supo que el oía lo mismo. Le cogió la mano y siguió andando. Cada vez era más insoportable. Se oía más fuerte, y más, y más… Por fin acabó el trayecto, y allí encontraron la vela mágica. Era dorada y blanca, con un hermoso resplandor que vislumbraba a cualquiera. Anna la cogió, sacó una cerilla, encendió la vela, y la levantó en alto. De repente, todo empezó a cambiar. El parque desapareció y se encontraron de nuevo en la mansión. Solo que estaba bien limpia, acogedora y olía ligeramente a leña. Pero había algo que no encajaba…

 Ella ya estaba allí.

Anna y Tommy gritaron a pleno pulmón. Lo que había allí era indescriptible. Un trozo de vacío, de oscuridad, si te acercabas demasiado te llenabas de sentimientos oscuros y negativos: Odio, dolor, rabia, angustia…con todo, no era una visión agradable. Anna y Tommy oyeron una voz, pero no por sus oídos, ya que “Eso” no tenía boca, sino por su cabeza. Era una voz femenina, poderosa y aterrorizante. Sonaba indiferente, como si lo que estuviese pasando no le interesase lo más mínimo.

“Así que habéis supero mis pruebas ¿eh? Bien habéis llegado más lejos que nadie. Dos niños, ¿Quién lo iba a decir…? Casi lo conseguís, si señores, si. Pero aún no han acabado todas las pruebas. Sabía que Mary Flowers me traicionaría, así que decidí que la vela no rompiese la maldición del todo. Se lo que estáis pensando, de hecho puedo leer el pensamiento. ¿Para que querría inventar una cosa que destruyera la maldición? Os diré porque. Yo no lo elijo, hay una bruja que crea ese tipo de cosas. ¡Se divierte con ello! Cosas que dan la vuelta a la vida. Yo no puedo destruirlas, ero si contrarrestarlas. Mary Flowers sigue presa, y los payasos hechizados. Pero la mansión está como nueva. ¡Enhorabuena! Nos volveremos a ver…muy pronto. Por cierto, podéis llamarme Alma Negra.

       Dicho esto, desapareció, y dejó caer tras ella un papel.

“Para deshacer del todo la maldición la flor dorada has de a

-     Vale, vamos-dijo Tommy-.

-     Te está gustando esto, ¿eh? Vale, vamos. Ten cuidado Tommy.

Una vez más, se separaron. Tommy subió por las escaleras y cruzó una puerta. Se encontró en un inmenso infierno, lo cual no tenía sentido porque la habitación era muy pequeña. Había lava, mucha lava, volcanes y muchos demonios. Pero había un líder entre los demonios, uno grande y feo. Era negro y rojo, y tenía unos ojos de fuego que intimidaban.

-¡¿Qué quieres tú?!

- Yo…nada…digo…si…no… ¡Socorro!

Tommy quiso correr, pero se vio paralizado por el miedo. Pero entonces vio a Anna entre las garras del demonio y se lanzó contra él. Le robó el tridente y se lo clavó en el pecho. Una vez el demonio soltó a Anna, Tommy comprobó que lo que creía que era su amiga, era en realidad  una muñeca idéntica a ella. Tommy se secó el sudor de la frente y continuó su camino traspasando la puerta que se había abierto ante él. Mientras tanto, Anna había traspasado un arco de piedra y se había visto atrapada en el cuerpo de una estudiante. Iba acompañada de otra alumna, y se dirigían hacia un baño. Entraron y dijeron: Santa Catarina, manifiéstate. Después se cogían de las manos y todo quedó a oscuras. Todo, excepto un foco que alumbraba a un charco de sangre. Su compañera se fue corriendo y gritando y Anna quiso hacer lo mismo, pero no pudo. Aquel no era su cuerpo. No podía controlarlo. Sobre el charco de sangre apareció un fantasma. Era transparente, no invisible, pero con un tono plateado. Se estaba riendo a carcajadas. Aquel fantasma se alimentaba de su miedo, y Anna tenía mucho miedo.

-     Percibo tu miedo, y esa es tu perdición.

Entonces Anna tuvo una idea.

-     ¡Tú no eres NADA! ¡No te tengo miedo! ¡No asustas y los demás fantasmas te castigarán por ello!

El fantasma se empezó a retorcer, dolorido por el convencimiento de la muchacha. Al final estalló en miles de fuegos artificiales. Anna se encontró de nuevo en la mansión, junto a una puerta que acababa de aparecer. Anna, sin mostrarse nada sorprendida, la cruzó para reunirse con Tommy.

       De nuevo, llegaron a la vez.

-     ¡Tommy!

-     ¡Anna! ¡La última prueba! ¿Sabes cuál es?

-     No.

Anna miró la sala llena de espejos.

-     ¿Vamos?

-     Si. Buena suerte Tommy.

Entraron y al principio iba todo bien, hasta que Anna oyó una voz. Provenía del espejo que estaba a su derecha. Miró y se horrorizó al ver que el espejo se transformaba en la cara de su madre.

-¡Anna! ¿Por qué te has ido? Yo envejezco y tú no estás conmigo. ¡Hace años que no te veo! ¿Dónde estás?

   Después vio a su padre, primos, primas, tíos, tías, amigos, amigas, abuelos, abuelas…

   A Tommy le pasaba lo mismo. Estaban a punto de perder el juicio. Todos les acusaban de haberse ido, de no volver, de que al otro le había pasado algo horrible. Todos sus seres queridos hablando a la vez, acusándoles, preguntándoles… Demasiadas voces a la vez. Anna, al ver que ya no podía avanzar viendo como a sus seres queridos les hacían daño, sacó una cerilla y se centró en ella. Tommy hizo lo mismo. Todo volvió a normalidad, la sala de espejos con sus respectivos reflejos. Anna y Tommy echaron a correr. Llegaron a un primaveral parquecito. Al final de un pasillito hecho con flores, estaba la flor dorada, sobre una mesa. La cogieron a la vez. De pronto, la mesa negra se transformó en Alma negra, que apresó a Tommy. Anna tenía la flor, y Alma negra a Tommy.

“Aquí está la cuestión. Tú utiliza la flor y yo mato al chico. ¿No quieres? Pues deja la flor donde estaba y te devuelvo a tu Tommy.

   Anna obedeció, y dejó la flor en el suelo, ya que la mesa era Alma negra y ya no estaba allí.

“Bien.”

Alma negra soltó a Tommy. Pero este, en lugar de ir con Anna, corrió hacia la flor dorada, la levantó en alto y dijo:

-¡Deshaz la maldición!

       Alma negra se empezó a retorcer, casi igual que el fantasma, solo que esta, parecía que le doliese más. Finalmente estalló en cientos de fuegos artificiales, purpurina y confeti de todos los colores imaginables, un remolino de colores, como un arco iris rodeándoles.

-     ¡Lo has hecho, Tommy! ¡Lo has hecho!

Volvieron a la mansión, y allí estaba Mary Flowers, que les dedicó una sonrisa antes de irse para siempre. Los payasos estaban contentos, de nuevo con sus alegres colores, aunque ellos no se acordaban de nada, y desde luego, ya no tenía heridas. Todas habían desaparecido. Se fueron a buscar su circo, algo extrañados, pues no sabían que hacían allí. Resulta que su circo había ido a su ciudad a hacer su espectáculo, pero se habían perdido y metido en aquel lugar. Y no era el lugar adecuado en el momento adecuado. La mansión, ahora era una agradable casa, donde Tommy y Anna se contaron todas sus aventuras y jugaron mucho. Alma negra se había ido y eran muy felices allí. Todo lo que habían visto el la sala de los espejos era mentira. No se habían ido años ni a nadie le había pasado nada. Todos estaban bien.



FIN
Un cuento de:
eva maria mangas murcia 



1 comentario:

  1. Muy lindo este cuento, felicidades para tu sobrina...besos mil..

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........no soy lo que escribo, soy lo que tu sientes al leerme ......